martes, 4 de agosto de 2026

LOS QAMIRIS DEL PERÚ




Ivan Apaza-Calle

La clase política en países como Bolivia y Perú, han logrado que el Estado, no posibilite el capital en manos de los que en el pasado estaban en el servilismo; sin embargo, por las mismas consecuencias no previstas de las relaciones sociales, (como el fenómeno de la informalidad), en ambos países, ya a finales del siglo XX, han surgido los otros empresarios, que fueron formando y acumulando capital para constituir sus propias empresas. Uno de los estudios que describe esta realidad es el de Norma Adams y Nestor Valdivia “Los otros empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima” publicado en 1991.

Es un estudio sobre las migraciones a Lima a partir de la década de los 70 del siglo XX en el Perú, que intenta responder, desde un punto de vista cultural, la dinámica informal de pequeñas y micro empresas. Explica el surgimiento de nuevos empresarios en la escena urbana (migrantes), el reacomodo en las relaciones de poder económico y político a partir de los aspectos culturales: redes familiares, paisanaje, ética y valores en la conformación de nuevas empresas de raigambre étnica.

La investigación ofrece un breve resumen de los enfoques sobre el tema de la informalidad. En el primer enfoque Adams y Valdivia indican que, el sector informal es producto de la relación capital trabajo. El amplio crecimiento del desempleo, efecto del excedente de trabajadores en la estructura productiva, originó el trabajo no asalariado, consecuentemente, un sector informal en las calles, y que el Estado peruano fue incapaz de atender dicho fenómeno social. El segundo enfoque, indica que las normas jurídicas repelen a estos nuevos empresarios y microempresarios con sus excesivos costos, de modo que, los productores optan por vías ilícitas y al margen de la ley, ya que, las leyes no facilitan el desenvolvimiento del mercado, en consecuencia, sugieren que exista reformas institucionales y jurídicas. El tercer enfoque, señala que la pequeña producción mercantil está subordinada al ¿capital?, de modo que, el surgimiento de la microempresa se debe a esta causa, donde existe escasa división del trabajo y trabas para el proceso de acumulación a gran escala.

Frente a esta realidad las soluciones que se han planteado son: industrialización y especialización flexible, libre intercambio de información, densas redes económicas, sociales e institucionales, combinación de competencia y cooperación, sentimiento de comunidad, sin embargo, los autores indican que el excedente de fuerza de trabajo y la opción de crear sus propios puestos de trabajo no son las únicas consecuencias.

La proliferación de unidades económicas puede surgir de demandas de los bienes producidos y comercializados por parte de la población. Adams y Valdivia, se insertan en el análisis y descripción de forma específica  sobre las unidades  económicas; observan  que cada unidad  tiene sus propias características  de funcionamiento y en estos casos, la producción ha sido eficiente, además, hay valores de reciprocidad comunal de acuerdo al funcionamiento del mercado y el desarrollo económico, que para Hernando de Soto (1986) no permiten las especializaciones  más eficientes, obstruyendo o trabando el desarrollo del sector informal; frente a esta tesis, Adams y Valdivia argumentan que, “la existencia de vínculos familiares y de paisanos ha posibilitado  el logro de una mayor eficiencia, sobre todo  en una primera etapa de formación de empresas. A través de estas redes el migrante no sólo consigue información, capital y conocimientos del mercado sino que obtiene importantes ahorros de costos en el proceso productivo, facilitando a la vez un uso racional de los escasos recursos que cuenta”, consiguientemente, el factor cultural de los migrantes en el proceso productivo de las unidades económicas, también es una causa para el mercado informal.

Los autores clasifican dos culturas específicas existentes: la cultura andina y la criolla. Definen que la cultura, son los conocimientos, habilidades necesarias de un individuo. La cultura andina en contexto urbano es definida como el conjunto de conocimientos y experiencias trasladadas a contextos urbanos. Respecto a los migrantes los autores especifican que un individuo de origen rural en el momento de migrar traslada también sus formas culturales  al contexto urbano, de modo que, en el nuevo espacio actúa bajo su constitución, “los migrantes que llegan a las ciudades trasladan también sus formas culturales aldeanas; por un lado, el manejo  de condiciones de producción  precapitalistas y sin conocimiento de una compleja división del trabajo; y por el otro, el deseo de lograr una independencia laboral en el mediano plazo”. Respecto a su constitución, el migrante posee una experiencia y conocimientos adquiridos en su medio de origen, organizan sus procesos de producción, disciplinados por el medio hostil, en el proceso de migración o llamémosle asentamiento a un nuevo espacio. El futuro qamiri se relaciona a partir del parentesco de nacimiento o matrimonio, a su vez, la identidad familiar y comunal seguirá siendo el factor determinante, que estructura modelos de decisiones, la confianza mutua y el destino común. La cultura criolla, posee cualidades diferentes como la burocracia, consumismo, empleados de oficina, talleres, fábricas y Estado, que interactúan bajo criterios rígidos en el hogar y comportamientos oligárquicos donde funciona la dinámica de favores y recomendaciones. Los vínculos sociales en la crisis económica transformaron, según los autores, esta cualidad de la cultura criolla en clientelismo y redes de clientela, por consiguiente, la cultura criolla y la cultura andina ya no tienen capacidad para reproducirse con autonomía, porque en el espacio urbano conviven y se interrelacionan la una con la otra.

Las Redes de reelaboración cultural, se da a partir del cambio de un espacio a otro diferente, en este caso de lo rural al urbano, los migrantes actúan bajo relaciones personales e institucionales, redes de cooperación que varían como el compadrazgo, bautismo, corte de pelo, matrimonio en el nuevo espacio, sin embargo, el parentesco es la base social de soporte en la sociedad urbana. Hay que recordar que la tesis de que “el individuo está ligado socialmente a la comunidad” de William Carter (1967) se comprueba en este estudio, ya que, un migrante aislado no puede entrar a la red ni favorecerse de cooperación, tiene menos posibilidad de aceptación (Adams & Valdivia, 1991, p. 42). Hay que tener en cuenta que esta tesis de Carter en algunos casos aún persiste, en una reunión comunitaria del consejo educativo de la ciudad de El Alto, pude escuchar un testimonio de un padre de familia en el trabajo comunitario de limpieza de los ambientes escolares, quien decía que, antes de la pandemia fue a presenciar la fiesta del carnaval en Huarina, localidad a orillas del Lago Titicaca del departamento de La Paz, y sus carnales y parientes no lo respetaban y que lo trataban con indiferencia, pero luego en este ultimo año 2023, fue el pasante, y todos los comunarios de pronto le empezaron a hablar y que le tenían respeto, hasta indica que le invitaban a compartir un par de cervezas. 

La cultura en la constitución de empresas. Los autores trabajan bajo un esquema de premisas, primero analizan al migrante como tal, que posee una meta de progreso, actitud positiva de cambio, beneficios de modernidad, sentido de superación, lucha permanente contra las adversidades, obstinación por salir adelante, lo que constituye una subjetividad. Existe una subjetividad en el acto migratorio que es producto de sus ideales, lo que muestra una transformación en el migrante, que dejó sus hábitos, la seguridad, el pasado, lo conocido, la continuidad, optando por el cambio, la adversidad, el riesgo, el futuro, lo desconocido y el progreso. En la migración desarrollaron múltiples estrategias y en el mismo proceso los migrantes dejan algunas costumbres, reelaborando patrones culturales de su lugar de origen, prolongación, recreación de valores y costumbres. Estos son los activos culturales. El migrante a partir de su constitución misma posee, reproduce y reelabora reglas de comportamiento, como: la alta valoración al trabajo, manejo cuidadoso de recursos económicos, habilidades para planificar en condiciones adversas y el cumplimiento de deberes comunales. Los valores y la ética campesina como la honradez, la disciplina, la concepción rígida del deber, la disciplina en la producción, la ética del trabajo en forma acentuada que son relativos a la estructura social influyen en las acciones de los migrantes, en el proceso de la constitución de empresas y en el escenario urbano.

Los autores explican y describen a partir de los 20 casos e historias de vida, la formación de empresas a partir de parientes y paisanos, cada caso posee su propia cualidad y está influenciado por el lugar de origen de los mismos, “la utilización de la organización parental en la construcción de una empresa varía en cada uno de los casos por las historias personales y familiares de quien toma la iniciativa…” (Adams & Valdivia, 1991, p. 71). La formación de talleres es efecto o consecuencia de los trabajos anteriores, esa iniciativa de formar una empresa o micro empresa tiene raíces en los primeros trabajos realizados por los migrantes, que poseían ideales de progreso, valores y ética. Hicieron que ahorren de a poco cierta cantidad de dinero y compren poco a poco instrumentos de producción, una vez listas, se independizaron para formar su propio taller, para esto la organización parental o la combinación de lo parental, el paisanaje y otras redes sirvió en la etapa inicial. El parentesco resulta ser la base de cooperación en la construcción del núcleo de la empresa. Asimismo “las redes de paisanaje” ayudan en el proceso de formación empresarial. Entonces Adams y Valdivia encuentran empresas con bases en relaciones familiares y paisanaje (vínculos parentales, red de parientes y paisanos, negocios complementarios de un conglomerado familiar, unidad familiar produciendo productos), también la influencia de las lealtades comunales (articulación de relaciones comunales y religiosas, vínculos con el pueblo de origen), a partir de estos elementos ingresan a las reglas de mercado, donde tienen obstáculos con la especialización técnica industrial y administrativa.  A partir de esta experiencia los activos culturales, es decir los migrantes transforman los valores y costumbres en función a sus metas de progreso, mandando a sus sobrinos e hijos a estudiar ramas técnicas, administrativas e industriales y pasar la etapa inicial. Los autores muestran ciertas dificultades en los nuevos empresarios como la continuidad generacional   (y que algunos hijos o hijas no quieren continuar el proyecto de sus padres, como resultado algunas empresas   fracasan o algunos sí continúan y apuestan por ese proyecto de sus progenitores), la crisis del conocimiento técnico, crisis de gestión y crisis de organización de espacio. 

La investigación de Adams y Valdivia, completa un vacío a las interpretaciones del fenómeno del sector informal. No es la mirada clásica que se tenía como el enfoque economicista y el enfoque jurídico, más al contrario el tema de lo cultural en el mercado informal y su origen, fue un elemento para la constitución de pequeñas empresas y micro empresas. Asimismo nos da un panorama sobre las prácticas rurales en la constitución de unidades económicas y la configuración social a partir de experiencias, conocimientos y la relación que estas tienen con las reglas y dinámicas sociales en el espacio urbano. Los autores hacen referencia a que la formación de empresas, o los otros empresarios que pertenecen al sector informal se constituyeron a partir de sus experiencias culturales. Uno de los elementos sustanciales para el surgimiento de este fenómeno son los valores éticos campesinos, similar a la ética protestante en el surgimiento del capitalismo que Max Weber fundamentó, solo que  el desarrollo empresarial que analiza Weber o ese impulso para el surgimiento del capitalismo a partir de lo moral o ética calvinista se da en una “dinámica individual” en cambio en el caso peruano se da a partir de grupos más extendidos, de redes de cooperación, de parentesco y paisanaje, combinando lo moderno y lo tradicional.

Se puede encontrar que los patrones culturales de los migrantes confluyen en las prácticas en el espacio urbano,  no se despojan de ellas sino que actúan a partir de ellas recreando a su vez otros patrones culturales, de ahí que, el concepto “activos culturales”, como llaman los autores, son las nuevas formas de dinámica social en el espacio urbano, de modo que, lo que ocurre es que los migrantes o los grupos sociales urbanos no son autónomos sino producto de esta interrelación que satisface necesidades socioeconómicas. Entonces, las prácticas rurales se dan en todos los aspectos constitutivos de la sociedad, en este caso, la investigación nos da referencias, en el ámbito económico y social; por otro lado cabe resaltar, que los procesos de migración en su modo dinámico en el Perú, específicamente en Lima es abordado también por Adams y Golte (1987) donde muestran las formas sociales de integración urbana de parte de los migrantes, pero hace referencia a las estrategias campesinas de integración social en el contexto urbano, lo que podría servir para encontrar patrones comunes de acciones y estrategias en el Perú como en Bolivia y obtener explicaciones del por qué se mantienen las prácticas rurales en espacios urbanos como en la ciudad de El Alto.

La investigación es cualitativa, de modo que, desde mi punto de vista falta cuantificar en datos estadísticos para poder comprender las formaciones sociales y económicas en países como Perú y Bolivia de manera precisa. Un tema pendiente, en la investigación es la falta de orden en los datos que muestran, la lectura o los datos que presentan no son ordenados ni estructurados de manera que pueda explicar el fenómeno social, evidentemente, trabajan bajo un esquema conceptual que carece de orden de lo general y particular o viceversa. Pero como los autores mismos indican que la finalidad del trabajo es aportar con algunos elementos en la comprensión del fenómeno de la informalidad a partir de la perspectiva cultural como el estudio de casos que sirva en futuras investigaciones.

Bibliografía

Adams, N. y Valdivia, N. (1991). Los otros empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima. Instituto de Estudios Peruanos

Carter E. W. (1967). Comunidades aymaras y reforma agraria en Bolivia. Instituto Indigenista Interamericano, Trad. Sergio Sentis. 

De Soto, H. (1986). El otro sendero. Editorial el Barranco.

Golte, J. y Adams N. (1987). Los caballos de Troya de los invasores. Estrategias campesinas en la conquista de la gran Lima. Instituto de Estudios peruanos.

Weber, M. (2004). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza editorial.

 

jueves, 16 de julio de 2026

EL RETORNO DE “LA BOLIVIA SEÑORIAL” Y LA REARTICULACIÓN DE LOS MOVIMIENTOS SOCIALES

 

                                            Fotografía: laverdaddemonagas.com


Por: Iván Apaza-Calle

Introducción.

Los últimos acontecimientos en Bolivia, después de las elecciones nacionales, han reflejado varios elementos que necesitan ser estudiados desde la sociología y la ciencia política. Estos son: primero, el retorno de la Bolivia señorial a la administración del nuevo Estado Plurinacional; y segundo, la rearticulación de los movimientos sociales después de la erosión simbólica que sufrió a causa de la división del MAS durante su último gobierno.

La importancia de estudiar el escenario socio político del primer semestre del nuevo gobierno, recae en los efectos económicos que ha causado en los sectores sociales, desde las políticas económicas del gobierno y los que han derivado en las acciones colectivas.

Bolivia a pesar de tener un carácter conflictivo que obedece a diversos factores desde su clase política, su carácter abigarrado de su sociedad, su formación social, entre otros aspectos que no estudiaremos aquí, aun no aprendió a reconocerse como sociedad. El desconocimiento de las estructuras sociales, económicas y políticas por parte de las clases políticas, muchas veces, ha llevado al país a conflictos recurrentes que afectan a su desarrollo como nación [1]. Bajo esa explicación, es necesario que los que ofician en las ciencias sociales, rastreen las causas y efectos de los últimos acontecimientos en Bolivia, ya que, el conocimiento del origen, la formación, radiografía, características del conflicto y los elementos de su composición, pueden ayudar a ese reconocimiento que hace falta, consiguientemente, generar posibles soluciones.

Los fenómenos sociales no se explican por sí mismos, es verdad que, se presentan ante uno, incluso, se es parte de ello, pero por diversas razones son caóticas en un primer momento, hasta que dato tras dato, hecho tras hecho, se construye un esquema de ideas que nos acerca a la comprensión de la realidad.

El objetivo de este ensayo es explicar el retorno de la Bolivia señorial [2] y la rearticulación de los movimientos sociales, a partir del estudio de los hechos políticos y sociales significativos. Para esta tarea, se describe los antecedentes políticos para el ascenso de la derecha al gobierno y las políticas económicas que se aplicaron en los primeros meses de gobierno, asimismo, el eje de articulación, los tipos de acción colectiva de los movimientos sociales y por último la “situación histórico política” de las fuerzas sociales y políticas.   

El retorno de la Bolivia señorial

El grupo intelectual Comuna de concepción marxista publicó un libro colectivo bajo el título “El retorno de la Bolivia plebeya” [3], en el cual referían la trayectoria de los movimientos sociales, que después de la derrota de los mineros y la victoria del Decreto Supremo 21060, que reconfiguraba el orden neoliberal en Bolivia, retornaban con nuevas formas de democratización. La carga política de estos movimientos sociales, incluso, tenían un carácter histórico, como el discurso de Felipe Quispe Huanca, el Mallku, ejecutivo de la CSUTCB, que hablaba de las “Dos Bolivias”[4] y proponía la autodeterminación de las naciones autóctonas: “Aspiramos a ser oficialmente lo que somos: la Gran nación Aymara, Quechua y Guaraní” [5].

La reemergencia de estas identidades colectivas, para el año 2000, reflejaba la crisis del Estado y el agotamiento ideológico de las elites políticas que habían heredado el poder de generación en generación, ese mismo vaciamiento discursivo no respondía ya a las demandas históricas de la sociedad [6]. Las movilizaciones desembocaron—luego de consecuentes movilizaciones durante los gobiernos de Banzer, Quiroga, Sánchez de Losada y Mesa —en la constitución de un nuevo modelo de Estado, cuya esencia fue la plurinacionalidad de Bolivia que no fue reconocida desde su nacimiento.

El ascenso del Movimiento Al Socialismo MAS al poder cambió el carácter del Estado boliviano, así las empresas del Estado que fueron privatizados con la famosa capitalización ahora eran el eje central de la producción y por consiguiente de la economía nacional. Asimismo, el carácter excluyente del modelo republicano hacia el “indígena”, se había modificado en su inclusión de manera legal en la Constitución Política del Estado [7], lo que derivaba en un Estado integral [8]. Estos dos ejes: la fortaleza de las empresas públicas como productor de la riqueza nacional y la integralidad del Estado, que hacía participe a los movimientos sociales como la COB y la CSUTCB fueron las bases de la estabilidad económica y social. A estas transformaciones García Linera llamó las “democratizaciones plebeyas” [9].  

A lo largo de 14 años de gobierno bajo la presidencia de Evo Morales, el MAS tuvo dominancia hegemónica en el campo político, sin embargo, también ingresó en una crisis ideológica que no pudo sostener y que la derecha supo aprovechar el momento, consiguientemente, recolectar los errores del MAS y razones para construir un eje ideológico anti masista, que se concretizó en una serie de conflictos y en la renuncia de Morales el 2019.

Después de la victoria del MAS en las elecciones de noviembre de 2020, su debacle se consolidaría el 2022 cuando en la Asamblea Legislativa Plurinacional, la bancada azul se fracturaría en asambleístas que apoyaban a Arce y a Morales. Las disputas internas de liderazgo en el gobierno de Luis Arce, dividió al “partido político” en tres grupos: el primero a la cabeza de Evo Morales, el segundo de Andronico Rodríguez y el tercero bajo la dirección de Arce. Esto aparentemente no afectaba a los movimientos sociales, sin embargo, fracturó a las organizaciones sociales que luego quedó en su desarticulación. Esta situación, fue momento crucial para la derecha boliviana para fortalecer su discurso contra los principales líderes de izquierda y por supuesto contra los dirigentes de las organizaciones sindicales erosionando el estatus simbólico que se había ganado en las movilizaciones contra los gobiernos de la derecha señorial en las jornadas de 2000-2004.  

Así las nuevas elecciones estuvieron marcadas bajo esta división del bloque popular en tres frentes, dos de ellos participaron en la contienda electoral: Andronico Rodríguez por el Movimiento Tercer Sistema (MTS) y Eduardo del Castillo por el Movimiento Al Socialismo (MAS). Y la facción de Evo Morales no participó, por la misma pugna entre Arce y el líder cocalero.  

La rearticulación de la derecha en diferentes frentes, desde radicales como “Unidad” con Samuel Doria Medina, “Alianza Libre” con Jorge Quiroga, hasta el aparente “centro derecha” de APB Súmate con Manfred Reyes Villa y el Partido Demócrata Cristiano PDC con Rodrigo Paz, tenían fuerzas, por el mismo discurso contra el MAS y la crisis económica que se avecinaba, este último se había ganado la simpatía del sector popular, por su posturas ambiguas y que se consagró ganador en la segunda vuelta electoral el 2025.

Radiografía de la rearticulación de los movimientos sociales en Bolivia 2026

El ingreso de Rodrigo Paz y Edman Lara a la administración del Estado, después de 20 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo, generó una serie de consecuencias sociales y políticas en Bolivia. Estas tienen origen en el mismo tipo articulación política de Paz y Lara durante las elecciones: la posición ambigua de centro derecha claramente populista frente a las posiciones radicales de carácter liberal de Samuel Doria Medina y Jorge Tuto Quiroga en sus planes de gobierno y discurso.

Al ser un grupo político sin estructura política y nada sólido en lo ideológico, se deducía su fraccionamiento, porque la unidad y fortaleza de un bloque político, es la ideología y sus cuadros políticos que son resultados de su estructura y formación.

Uno de los elementos que constató dicha debilidad política era el reciclaje de viejos actores políticos, que con anterioridad habían sido parte de gobiernos de inicios del nuevo milenio, como Hugo Banzer Suarez, Jorge Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, incluso parte del régimen de facto de J. Añez [10]. La carencia de estructura y de cuadros administrativos en el nuevo gobierno, mostraba que Paz y Lara, no eran la nueva derecha populista sino la misma vieja clase política de anteriores gestiones.    

La debilidad al nacer y ocupar del gobierno se presentó con más claridad en el mes de enero con la ruptura de relaciones formales y políticas entre el presidente y el vicepresidente, que hasta la fecha (24 de mayo) aún se mantiene, a pesar de las movilizaciones sociales.

Una de las políticas económicas, que anunció el carácter liberal y antipopular del gobierno de Paz y Lara fue la abrogación del Impuesto a las Grandes Fortunas IGF, con la finalidad de atraer inversiones extranjeras en el país. Según el discurso oficial, esta norma espantaba a los inversionistas. 

El Decreto Supremo 5503 emitido en plena navidad, fue otra muestra del regreso de la vieja derecha, que entre muchos artículos sobre políticas económicas y sociales estaba levantar las subvenciones a la gasolina, diésel y entregar los recursos naturales a inversiones multinacionales sin el control medido ni reglamentado del Estado en su explotación y producción. Este decreto fue abrogado por las presiones con movilizaciones y bloqueo de caminos por la Central Obrera Bolivia y la CSUTCB, porque atentaban contra la soberanía de los recursos naturales. A pesar de la abrogación, se decretó otra norma que aún mantenía el alza de las subvenciones de la gasolina, diésel y la harina.

La Ley 1720 de reconversión agraria, promulgada el 10 de abril de 2026, excluyó a las comunidades originarias y autorizaba la expansión del sector privado en territorios que históricamente fueron heredados de generación en generación. En realidad, daba apertura a que un individuo podía vender su parcela y romper con las antiguas estructuras de organización de las comunidades autóctonas. Lo que generó una serie de protestas como la marcha de indígenas y campesinos que recorrió largos kilómetros durante 27 días hasta su abrogación. Este hecho fue otro antecedente para entender las intenciones liberales del “gobierno fracturado” de Paz y Lara, que retrocedió por las mismas presiones de la sociedad a la administración.

La escasez de los carburantes para el parque automotor durante los últimos meses de gobierno de Luis Arce, era ya uno de los problemas que más agudizaba la crisis económica a nivel nacional. La decisión de alzar la subvención para el gobierno de Paz respondía a esa realidad y que aparentemente era la solución, sin embargo, el problema se agravó cuando se importó gasolina “basura”, que arruinó los motores de muchas movilidades, generándose así descontento en la sociedad al no existir responsables ni el resarcimiento de daños económicos a los afectados. Este hecho dentro del gobierno provocó una crisis en la estatal YPFB, donde hubo varias renuncias de altos funcionarios como el presidente de la institución y el ministro de Hidrocarburos.

Frente a esta realidad, se generó una ola de descontento social de los diferentes sectores sociales, que derivó en un eje discursivo: las políticas antipopulares del gobierno, a esto se sumó la demanda de rebajar los sueldos de los diputados, senadores, ministros, viceministros y presidente, que posicionó en la opinión pública el senador suplente Nilton Condori, que derivaría en la convocatoria  a un cabildo para el 11 de abril [11] que se concretizó bajo la dirección de la CSUTCB, que entre las resoluciones que emanaron fueron: la eliminación de las rentas a los ex presidentes, la eliminación del proyecto de ley antibloqueos y el más importante fue la reducción de salarios de los altos funcionarios y legisladores. Una de las resoluciones claras que daba el Cabildo es el ultimátum de 15 días para que se cumplan sus pedidos que de no ser escuchados se pediría la renuncia del presidente.

Otro escenario de protestas fue el Cabildo del 1 de mayo convocado por el ejecutivo de la COB, Mario Argollo. En dicha instancia deliberativa, se anuncia el paro general indefinido a partir del 2 de mayo, asimismo, la demanda de incremento salarial a los trabajadores, el recorte de salarios en un 20% a 50% en las altas autoridades, defensa de los recursos naturales, y la abrogación de la Ley 1720 de reconversión agraria.

A partir del sábado 2 de mayo, inició la movilización de la COB, y el miércoles 6 de mayo se sumó al bloqueo de carreteras la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La Paz-Tupak Katari FDUTCLP-TK. Al inicio las movilizaciones de la COB no eran masivas, asimismo, el bloqueo de carreteras solo se llevó a cabo en la carretera a Copacabana, pero a medida que no eran escuchados, las protestas y marchas iban agravándose en multitudinarias marchas.

El eje de rearticulación de los movimientos sociales

Los movimientos sociales poseen una identidad colectiva, como el tipo de trabajo al que se dedican. A partir de esta identidad que está legalmente constituida bajo un estatuto orgánico, poseen una directiva y cumplen una función sindical dentro de esa organización sea como base o como dirigente, sin embargo, no es nuestro objetivo debatir las definiciones de una “organización social” ni sus tipos sino solo identificar al movimiento social en tanto colectividad que busca defender sus derechos que así su sector demanda.

En Bolivia los movimientos sociales jugaron un rol importante para las transformaciones sociales, políticas y económicas de Bolivia, como la participación del movimiento minero y campesino durante el gobierno nacionalista en la década del 50 del siglo XX. Un ejemplo reciente es el rol político que ejercieron organizaciones como la CSUTCB, la COB, la CONMERB, la CTEUB, FEJUVE… en las movilizaciones de los años 2000 a 2004, que construyeron una agenda social que terminará en la Asamblea Constituyente y la constitución del Estado Plurinacional.

En el nuevo escenario político, social y económico, los movimientos sociales en Bolivia se rearticularon con nuevos rostros en sus dirigencias, como es el caso de la COB y la CSUTCB, ya que, los anteriores han sufrido un desgaste simbólico por su carácter prebendal a políticos; la crisis en la dirigencia sindical es consecuencia de la misma división del MAS, que, además, fracturó la subjetividad en las bases.

El resurgimiento de los movimientos sociales en los últimos meses en Bolivia tiene raíces en los efectos económicos y sociales de las políticas gubernamentales en cada sector social. Estos cambios en la economía han afectado al sector popular, como el alza a las subvenciones a la gasolina y harina, a esto se suma la importación de la gasolina basura.

Si esas medidas causales han afectado a la sociedad en general, hay causas que tienen efecto en un sector determinado, como en las comunidades agrarias, donde las políticas del gobierno han sido efectuadas sin la respectiva consulta ni socialización al sector social afectado como resulta con la Ley 1720 de reconversión agraria, que irrumpe con el carácter comunitario, los usos y costumbres de la tierra y territorio de las comunidades indígenas.

Los efectos de las políticas gubernamentales en las organizaciones sociales han llegado a un núcleo común de unidad social como: los cabildos que emitieron demandas en, pliegos petitorios y sugerencias legítimas-legales al gobierno. Es en estas instancias en el que se plasmó el eje ideológico para su rearticulación, por consiguiente, su movilización. Así de ser un movimiento social, cuya demanda se reducía a un sector, pasó a generar propuestas al poder para paliar con la crisis económica.

Tipos de acción colectiva

Los tipos de acción colectiva son las formas de lucha que emplean los movimientos sociales para conquistar sus demandas. En Bolivia, los tipos de acción colectiva son resultado de la acumulación de la experiencia social; por ejemplo, la demanda de educación y los derechos territoriales de los caciques apoderados aymaras en el altiplano boliviano en la primera mitad del siglo XX, pasó a ser una forma de lucha que exigía derechos legítimos [12]. Esta forma de lucha se refleja hoy en los sindicatos como los pliegos petitorios.

Los cabildos, las asambleas y los ampliados, son formas de democratización social, en los cuales, los no escuchados vierten su voz, delegando su protesta en las resoluciones emanadas para el conocimiento del público. Estos espacios muestran la capacidad de movilización y la medición de fuerzas socio políticas con el poder como se observó en los cabildos de abril y mayo.

La huelga de hambre como un tipo de acción colectiva, en el escenario actual, no fue aplicada como estrategia de lucha, a pesar de su importancia simbólica en la sociedad y en la opinión pública. Una de las experiencias históricas que llama la atención es, la huelga de hambre de las amas de casa de los mineros que inició Domitila Barrios de Chungara y que logró la renuncia del dictador Hugo Banzer Suarez [13]. La experiencia más reciente de la huelga de hambre llevada a cabo por el ejecutivo de la CSUTCB, Felipe Quispe Huanca, el “Mallku” en 2003 en la radio San Gabriel, también derivó en la renuncia y huida de Gonzalo Sánchez de Lozada [14].

El paro general movilizado, decidido en el Cabildo del 1 de mayo, se caracterizó específicamente por la paralización de las fuentes laborales y las marchas de protesta que, derivó en enfrentamientos con las fuerzas del orden público, asimismo, en ese escenario se reflejó la indolencia de los sectores sociales conservadores que protestaban contra la medida.

La primera marcha del movimiento indígena denominada: “Marcha por el territorio y la dignidad” en 1990, sentó en el debate nacional la lucha de los pueblos indígenas de la amazonia y que tuvo repercusiones a nivel internacional. La estrategia de lucha de la marcha de protesta ocupa no solo el espacio de trayectoria sino influye en la opinión pública mientras dura, lo que implica el llamado y demanda del sector ante el gobierno.

El bloqueo de carreteras como acción colectiva, se remonta a la Masacre del Valle en la década del 70, donde los campesinos articulados en la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, optan por bloquear las carreteras [15]. Si bien la huelga de hambre fue una cualidad de lucha del sector minero, no era apto para el sector campesino, por la misma ocupación territorial rural, pero que el bloqueo facilita su estrategia de protesta y como “método de lucha del campesinado”, es “singularmente eficaz” [16]  

Se puede señalar que el bloqueo de caminos es la extensión de los cercos de ayer del movimiento aymara, porque cerrar las vías terrestres que comunican a una localidad con otra obstruye el traslado de alimentos y cualquier movimiento de transporte, como fue el cerco contra los españoles en 1781 a la cabeza de Tupak Katari y Bartolina Sisa.

Estas formas de lucha históricamente, han sido escalonados, es decir, que no se declaró  directamente a un tipo de acción, como el bloqueo de caminos, sino por su misma característica, los movimientos sociales inician su lucha por un pliego petitorio escrito y solicitudes de reuniones con el gobierno, que en este caso, no han sido respondidas oportunamente, lo que condujo a otra etapa y tipo de acción colectiva como el cabildo; como hemos descrito más arriba, el cabildo convocado por la CSUCTB y la COB han dado plazos para el cumplimiento de las decisiones al gobierno, pero este nuevamente ha ido incumpliendo las demandas sociales de tal manera, pasaron a la última medida como el bloqueo. 

Estos tipos de acción colectiva no obedecen al dictamen de los dirigentes sindicales como la narrativa del gobierno en los medios de comunicación masivos sino en base a consensos y disensos en las reuniones, asambleas, ampliados y cabildos que son espacios democráticos que respaldan la legitimidad de la decisión colectiva o comunal. De hecho, hay una forma comunal de movilización en el movimiento campesino que, facilita su lucha durante un tiempo prolongado como los más de 50 días de bloqueo. El modo comunal de movilización es producto de la esencia misma de la comunidad: la organización andina, que deviene de una “forma especial de control territorial…, estrategias elaboradas a través de los milenios de ocupación humana en los andes” [17]

En efecto, las acciones colectivas son medidas de presión de los movimientos sociales cuando el gobierno no atiende sus demandas, lo que implica que, en cuanto más negación, los tipos de acción colectiva van endureciéndose hasta la movilización total con bloqueos.

Espacios de interacción colectiva

Los espacios de acción social de los movimientos sociales obedecen a los tipos de interacción que explicamos, por ejemplo, el cabildo convocado por la CSUTCB el 11 de abril, y la COB el 1 de mayo, que aglutinaron en un determinado espacio a sectores sociales que deliberaron temas de interés nacional, que recaían en un eje de articulación común: las políticas antipopulares del gobierno de derecha. Esta capacidad de deliberar en masa ocupa un espacio geográfico en el cual el movimiento social debate, se concientiza y decide su porvenir. El carácter que prima en este espacio de interacción descansa en dar la voz y escuchar a cada representante de los sectores sociales. Su capacidad democrática trasciende a la reunión comunitaria o de sindicato, porque pone en agenda sus demandas en el campo mediático nacional. Sin embargo, el cabildo como tipo de interacción de los movimientos sociales, tiene límites, en la medida que es un momento de deliberación y toma de decisiones en un espacio reducido para encaminar la siguiente etapa como el paro movilizado y los bloqueos de caminos.

El cabildo de la COB pasó al paro indefinido movilizado a partir del 2 de mayo, que es otra etapa de interacción colectiva, lo que implica que, los espacios de acción colectiva se acercan al terreno de la administración del poder. Los movimientos sociales ya no están en un lugar reducido donde deliberaban y decidían, al contrario, concretizan las medidas adoptadas como en las marchas de protesta. 

A diferencia de los cabildos y la marcha de protesta, la estrategia del bloqueo de caminos paraliza el movimiento económico y social constituyéndose en una de las medidas más radicales de la historia de los movimientos sociales. En los años 2000-2003 primó esta estrategia de lucha de ocupación de espacios estratégicos viales para desgastar moralmente al gobierno [18]. En esas jornadas se empleó las formas de bloqueos como el “Plan pulga”, que consistía en una “acción colectiva de pequeños grupos que interfieren los caminos de forma intermitente, difusa, ‘invisible’ y rápida. Después de bloquear el lugar los bloqueadores desaparecen en los cerros, comunidades y poblaciones pequeñas” [19].

El bloqueo de caminos así como las marchas de protesta, en este nuevo escenario social, fue retomado por los movimientos sociales. Los bloqueos por parte del movimiento campesino del altiplano y la marcha por parte de los mineros, vecinos de la ciudad de El Alto y por el movimiento indígena amazónico en demanda de la eliminación de la Ley 1720 de reconversión agraria.

Estos espacios de interacción de los movilizados son importantes, en la medida de que, van ocupando territorios que antes no ocupaban, lo que se puede entender como una victoria. De 50 puntos de bloqueos a nivel nacional, después de dos semanas trascendió a más de 100 puntos de bloqueos, lo que indica que se profundiza el conflicto. Esta escalada refleja claramente el avance de los movimientos sociales que piden la renuncia del presidente por la incapacidad de gobernar.  

Los tipos de acción colectiva y sus espacios de interacción demuestran así, que los movimientos sociales necesitan, por la misma impotencia de no ser atendidos, recurrir a estos “extremos” que lógicamente les afecta, pero también a la sociedad que no está movilizada.

El empate hegemónico.

Hemos descrito en los dos primeros sub títulos del ensayo los hechos políticos, económicos y sociales más importantes e influyentes en Bolivia, que llegó a un punto que, Antonio Gramsci llamó “el Cesarismo”, concepto que, “expresa una situación en la cual las fuerzas en lucha se equilibran de modo catastrófico, o sea que se equilibran de modo que la continuación de la lucha no puede concluir más que con la destrucción recíproca”[20],es decir, ninguna de las fuerzas en lucha: gobierno Paz-Lara y movimientos sociales, no poseen la hegemonía necesaria para imponerse; esta situación también es conocido como “empate hegemónico”[21] o “empate catastrófico”[22], obviamente derivados de los escritos del pensador italiano. Este empate implica el alargue de los conflictos sociales que pueden derivar en la agudización de la crisis económica y la fractura de las estructuras sociales a causa del racismo y contra racismo que se observa en las redes sociales.

El empate entre ambas fuerzas, se resumiría en lo siguiente: existe una vieja elite política de derecha que ha retornado a la administración del Estado después de 20 años de gobierno de la izquierda, este retorno no es con los nuevos actores como describimos más arriba sino es la rearticulación de viejos actores cuyas políticas transformadoras en la sociedad y la economía no pueden ser aplicadas legítimamente, porque perdió el apoyo de la masa votante que lo llevó al gobierno, ni legalmente, porque el modelo del Estado Plurinacional restringe al gobierno de derecha aprobar políticas económicas liberales.

De otro punto, la rearticulación de los movimientos sociales es reciente y que no ha madurado y aun no se visibilizan los liderazgos que puedan traducir sus demandas en proyectos nacionales que puedan imponerse en fuerza hegemónica. Al señalar que los movimientos sociales están en un proceso de maduración, nos referimos precisamente a esta etapa de rearticulación, después de los paralelismos que ha sufrido cada organización social efectuadas por el Movimiento Al Socialismo, perdiendo su capacidad de convocatoria para una movilización frente a la emergencia del gobierno de derecha.

Conclusión.

Después de haber estudiado someramente, el retorno de la “Bolivia señorial” y la rearticulación de los movimientos sociales en el primer semestre de 2026, podemos concluir en algunos puntos importantes.

El ascenso de los partidos políticos de derecha en Bolivia fue efecto de dos elementos, primero la fractura del MAS bajo tres liderazgos claramente visibles: Andronico Rodríguez, Luis Arce y Evo Morales, lo que derivaría en la fractura de las organizaciones sociales; y segundo, el desgaste simbólico a partir de los casos de corrupción, y errores políticos que degradaron el discurso e ideología del MAS llevando a una crisis ideológica.

El nuevo gobierno de Rodrigo Paz y Edman Lara, ganaron las elecciones el 2025 bajo el escenario de la división del MAS, adoptando un discurso centro derecha con tintes claramente populistas que luego una vez en la administración del Estado, la aplicación de políticas liberales generó un rechazo marcado en los sectores sociales de raigambre popular.

Las nuevas políticas económicas del gobierno de Paz y Lara han generado una ola de protestas y descontentos sociales, lo que ha devenido en el eje de articulación de los movimientos sociales.

Los movimientos sociales frente a las nuevas políticas del gobierno han aplicado muchas estrategias de lucha que ha ido acumulando en otros momentos de su historia para ser atendidos, llegando al extremo de aplicar el bloqueo de caminos que duró más de 50 días.

Ninguna de las fuerzas en pugna con diferentes horizontes sociales ha adquirido capacidad hegemónica para poder imponerse, esta situación se debe al mismo carácter de rearticulación de los movimientos sociales y el reciente regreso de la derecha al gobierno lo que indica un estado de incertidumbre conocido como empate hegemónico.

Por último, queda evidente que la estabilidad del país es producto de la inclusión de la diversidad de sectores sociales que componen el tejido social de Bolivia, al no incluir ni consensuar el gobierno a los sectores populares, es claro que al ser afectados en su economía se re articularán para revertir las decisiones gubernamentales. 

 



[1] Arguedas, Alcides. De cara a la realidad. De cómo y por qué se derrumban las naciones. Bolivia, Juventud, 1989.

[2] Entendemos por “Bolivia señorial”, a la clase política conservadora de carácter liberal, neoliberal, asimismo, a la clase social que apoya y simpatiza con sus ideas políticas.

[3] García Linera, Alvaro, et al. El retorno de la Bolivia plebeya. Bolivia, Muela del Diablo/Comuna, 2000.

[4] Reinaga, Fausto. La revolución india. Bolivia, PIB, 1970.

[5] Mantilla Cuellar, Julio. El discurso de las Dos Bolivias. Bolivia, Ed. Aguirre, 2008, p. 203.

[6] Cf. Gironda, Eusebio. El fin del Estado K’ara. Bolivia, Latinpel, 2004.

[7] Uno de los críticos al carácter integracionista del Estado Plurinacional llevadas a cabo por Evo Morales, fue Felipe Quispe Huanca, ex ejecutivo de la CSUTCB, para quién la situación de los indios no había cambiado con el proceso de cambio del MAS, las estructuras de dominación y la división social del trabajo aún se mantenían vigentes. Cf. Quispe Huanca, Felipe. Descolonización o recolonización. Bolivia, AWQA, año, 1, núm. 1, 2014.  

[8] García Linera, Álvaro. La potencia plebeya. Acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares en Bolivia. Bolivia, IIICAB, 2010, p. 425

[9] Cf. García Linera, Alvaro et al. Democratizaciones plebeyas. Bolivia, Muela del Diablo/Comuna, 2002.

[10] El señor José Luis Lupo, Ministro de la Presidencia, quien fue inicialmente candidato a la Vicepresidencia de Doria Medina, era ex Ministro de Hacienda de Banzer, ex Ministro de Gobierno de Jorge Quiroga. Asimismo, Marco Antonio Oviedo Ministro de Gobierno, y ex vice Ministro de Régimen Interior de Jaime Paz Zamora. Además, José Gabriel Espinoza Ministro de Economía y Finanzas, fue ex Director del Banco Central de Bolivia durante el régimen de facto de Añez.

[11] El Cabildo en Bolivia es un mecanismo democrático legalmente reconocido por la Constitución Política del Estado, donde los ciudadanos se reúnen y debaten asuntos de su interés colectivo cuyo carácter es deliberativa y no vinculante. Al ser reconocido legalmente, las autoridades que administran el Estado necesitan escuchar y tomar en cuenta sus resoluciones. 

[12]Cf. Choque Canqui Roberto. Historia de una lucha desigual. Los contenidos ideológicos y políticos de las rebeliones indígenas de la Pre y Post Revolución Nacional. Bolivia, UNIH-PAKAXA, 2012.  

[13] Cf. Barrios de Chungara, Domitila. Si me permiten hablar. Testimonio de Domitila una mujer de las minas de Bolivia. México, Siglo XXI Ed. 1977.

[14] Cf. Quispe Huanca Felipe. La caída de Goni. Diario de la huelga de hambre. Bolivia, Pachakuti, 2013.    

[15] Rivera Cusicanqui, Silvia. Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhechwa 1900-1980. Bolivia, Mirada Salvaje, 2010,  p. 184

[16] Ibíd., p. 205

[17] Golte, Jürgen. La racionalidad de la organización andina. Perú, IEP, 1987, p. 25.

[18] Felipe Quispe Huanca como ejecutivo de la CSUTCB, llevó los bloqueos a otras instancias como el Plan Pulga que se inspiró en el libro “La guerra de la pulga” del periodista norteamericano, Robert Taber, que describe las estrategias de lucha de los movimientos irregulares. 

[19] Mamani Ramírez, Pablo. Wiphalas y fusiles. Poder comunal y el levantamiento aymara de Achakachi-Omasuyos (2000-2001). Bolivia, Willka/Sol de Paz Pachakuti, 2012, pp. 214, 215

[20] Gramsci, Antonio. Cuadernos de la cárcel. Tomo 5. México, Era, 1999, p. 65.

[21] Portantiero, Juan Carlos. Economía y política en la crisis argentina: 1958-1973. En: Revista mexicana de sociología, Vol. 39. No. 2, Abril-Junio 1977.

[22] García Linera, Álvaro. Empate catastrófico y punto de bifurcación. En: CyE, año: 1, Número: 1, Junio 2008.