martes, 4 de agosto de 2026

LOS QAMIRIS DEL PERÚ




Ivan Apaza-Calle

La clase política en países como Bolivia y Perú, han logrado que el Estado, no posibilite el capital en manos de los que en el pasado estaban en el servilismo; sin embargo, por las mismas consecuencias no previstas de las relaciones sociales, (como el fenómeno de la informalidad), en ambos países, ya a finales del siglo XX, han surgido los otros empresarios, que fueron formando y acumulando capital para constituir sus propias empresas. Uno de los estudios que describe esta realidad es el de Norma Adams y Nestor Valdivia “Los otros empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima” publicado en 1991.

Es un estudio sobre las migraciones a Lima a partir de la década de los 70 del siglo XX en el Perú, que intenta responder, desde un punto de vista cultural, la dinámica informal de pequeñas y micro empresas. Explica el surgimiento de nuevos empresarios en la escena urbana (migrantes), el reacomodo en las relaciones de poder económico y político a partir de los aspectos culturales: redes familiares, paisanaje, ética y valores en la conformación de nuevas empresas de raigambre étnica.

La investigación ofrece un breve resumen de los enfoques sobre el tema de la informalidad. En el primer enfoque Adams y Valdivia indican que, el sector informal es producto de la relación capital trabajo. El amplio crecimiento del desempleo, efecto del excedente de trabajadores en la estructura productiva, originó el trabajo no asalariado, consecuentemente, un sector informal en las calles, y que el Estado peruano fue incapaz de atender dicho fenómeno social. El segundo enfoque, indica que las normas jurídicas repelen a estos nuevos empresarios y microempresarios con sus excesivos costos, de modo que, los productores optan por vías ilícitas y al margen de la ley, ya que, las leyes no facilitan el desenvolvimiento del mercado, en consecuencia, sugieren que exista reformas institucionales y jurídicas. El tercer enfoque, señala que la pequeña producción mercantil está subordinada al ¿capital?, de modo que, el surgimiento de la microempresa se debe a esta causa, donde existe escasa división del trabajo y trabas para el proceso de acumulación a gran escala.

Frente a esta realidad las soluciones que se han planteado son: industrialización y especialización flexible, libre intercambio de información, densas redes económicas, sociales e institucionales, combinación de competencia y cooperación, sentimiento de comunidad, sin embargo, los autores indican que el excedente de fuerza de trabajo y la opción de crear sus propios puestos de trabajo no son las únicas consecuencias.

La proliferación de unidades económicas puede surgir de demandas de los bienes producidos y comercializados por parte de la población. Adams y Valdivia, se insertan en el análisis y descripción de forma específica  sobre las unidades  económicas; observan  que cada unidad  tiene sus propias características  de funcionamiento y en estos casos, la producción ha sido eficiente, además, hay valores de reciprocidad comunal de acuerdo al funcionamiento del mercado y el desarrollo económico, que para Hernando de Soto (1986) no permiten las especializaciones  más eficientes, obstruyendo o trabando el desarrollo del sector informal; frente a esta tesis, Adams y Valdivia argumentan que, “la existencia de vínculos familiares y de paisanos ha posibilitado  el logro de una mayor eficiencia, sobre todo  en una primera etapa de formación de empresas. A través de estas redes el migrante no sólo consigue información, capital y conocimientos del mercado sino que obtiene importantes ahorros de costos en el proceso productivo, facilitando a la vez un uso racional de los escasos recursos que cuenta”, consiguientemente, el factor cultural de los migrantes en el proceso productivo de las unidades económicas, también es una causa para el mercado informal.

Los autores clasifican dos culturas específicas existentes: la cultura andina y la criolla. Definen que la cultura, son los conocimientos, habilidades necesarias de un individuo. La cultura andina en contexto urbano es definida como el conjunto de conocimientos y experiencias trasladadas a contextos urbanos. Respecto a los migrantes los autores especifican que un individuo de origen rural en el momento de migrar traslada también sus formas culturales  al contexto urbano, de modo que, en el nuevo espacio actúa bajo su constitución, “los migrantes que llegan a las ciudades trasladan también sus formas culturales aldeanas; por un lado, el manejo  de condiciones de producción  precapitalistas y sin conocimiento de una compleja división del trabajo; y por el otro, el deseo de lograr una independencia laboral en el mediano plazo”. Respecto a su constitución, el migrante posee una experiencia y conocimientos adquiridos en su medio de origen, organizan sus procesos de producción, disciplinados por el medio hostil, en el proceso de migración o llamémosle asentamiento a un nuevo espacio. El futuro qamiri se relaciona a partir del parentesco de nacimiento o matrimonio, a su vez, la identidad familiar y comunal seguirá siendo el factor determinante, que estructura modelos de decisiones, la confianza mutua y el destino común. La cultura criolla, posee cualidades diferentes como la burocracia, consumismo, empleados de oficina, talleres, fábricas y Estado, que interactúan bajo criterios rígidos en el hogar y comportamientos oligárquicos donde funciona la dinámica de favores y recomendaciones. Los vínculos sociales en la crisis económica transformaron, según los autores, esta cualidad de la cultura criolla en clientelismo y redes de clientela, por consiguiente, la cultura criolla y la cultura andina ya no tienen capacidad para reproducirse con autonomía, porque en el espacio urbano conviven y se interrelacionan la una con la otra.

Las Redes de reelaboración cultural, se da a partir del cambio de un espacio a otro diferente, en este caso de lo rural al urbano, los migrantes actúan bajo relaciones personales e institucionales, redes de cooperación que varían como el compadrazgo, bautismo, corte de pelo, matrimonio en el nuevo espacio, sin embargo, el parentesco es la base social de soporte en la sociedad urbana. Hay que recordar que la tesis de que “el individuo está ligado socialmente a la comunidad” de William Carter (1967) se comprueba en este estudio, ya que, un migrante aislado no puede entrar a la red ni favorecerse de cooperación, tiene menos posibilidad de aceptación (Adams & Valdivia, 1991, p. 42). Hay que tener en cuenta que esta tesis de Carter en algunos casos aún persiste, en una reunión comunitaria del consejo educativo de la ciudad de El Alto, pude escuchar un testimonio de un padre de familia en el trabajo comunitario de limpieza de los ambientes escolares, quien decía que, antes de la pandemia fue a presenciar la fiesta del carnaval en Huarina, localidad a orillas del Lago Titicaca del departamento de La Paz, y sus carnales y parientes no lo respetaban y que lo trataban con indiferencia, pero luego en este ultimo año 2023, fue el pasante, y todos los comunarios de pronto le empezaron a hablar y que le tenían respeto, hasta indica que le invitaban a compartir un par de cervezas. 

La cultura en la constitución de empresas. Los autores trabajan bajo un esquema de premisas, primero analizan al migrante como tal, que posee una meta de progreso, actitud positiva de cambio, beneficios de modernidad, sentido de superación, lucha permanente contra las adversidades, obstinación por salir adelante, lo que constituye una subjetividad. Existe una subjetividad en el acto migratorio que es producto de sus ideales, lo que muestra una transformación en el migrante, que dejó sus hábitos, la seguridad, el pasado, lo conocido, la continuidad, optando por el cambio, la adversidad, el riesgo, el futuro, lo desconocido y el progreso. En la migración desarrollaron múltiples estrategias y en el mismo proceso los migrantes dejan algunas costumbres, reelaborando patrones culturales de su lugar de origen, prolongación, recreación de valores y costumbres. Estos son los activos culturales. El migrante a partir de su constitución misma posee, reproduce y reelabora reglas de comportamiento, como: la alta valoración al trabajo, manejo cuidadoso de recursos económicos, habilidades para planificar en condiciones adversas y el cumplimiento de deberes comunales. Los valores y la ética campesina como la honradez, la disciplina, la concepción rígida del deber, la disciplina en la producción, la ética del trabajo en forma acentuada que son relativos a la estructura social influyen en las acciones de los migrantes, en el proceso de la constitución de empresas y en el escenario urbano.

Los autores explican y describen a partir de los 20 casos e historias de vida, la formación de empresas a partir de parientes y paisanos, cada caso posee su propia cualidad y está influenciado por el lugar de origen de los mismos, “la utilización de la organización parental en la construcción de una empresa varía en cada uno de los casos por las historias personales y familiares de quien toma la iniciativa…” (Adams & Valdivia, 1991, p. 71). La formación de talleres es efecto o consecuencia de los trabajos anteriores, esa iniciativa de formar una empresa o micro empresa tiene raíces en los primeros trabajos realizados por los migrantes, que poseían ideales de progreso, valores y ética. Hicieron que ahorren de a poco cierta cantidad de dinero y compren poco a poco instrumentos de producción, una vez listas, se independizaron para formar su propio taller, para esto la organización parental o la combinación de lo parental, el paisanaje y otras redes sirvió en la etapa inicial. El parentesco resulta ser la base de cooperación en la construcción del núcleo de la empresa. Asimismo “las redes de paisanaje” ayudan en el proceso de formación empresarial. Entonces Adams y Valdivia encuentran empresas con bases en relaciones familiares y paisanaje (vínculos parentales, red de parientes y paisanos, negocios complementarios de un conglomerado familiar, unidad familiar produciendo productos), también la influencia de las lealtades comunales (articulación de relaciones comunales y religiosas, vínculos con el pueblo de origen), a partir de estos elementos ingresan a las reglas de mercado, donde tienen obstáculos con la especialización técnica industrial y administrativa.  A partir de esta experiencia los activos culturales, es decir los migrantes transforman los valores y costumbres en función a sus metas de progreso, mandando a sus sobrinos e hijos a estudiar ramas técnicas, administrativas e industriales y pasar la etapa inicial. Los autores muestran ciertas dificultades en los nuevos empresarios como la continuidad generacional   (y que algunos hijos o hijas no quieren continuar el proyecto de sus padres, como resultado algunas empresas   fracasan o algunos sí continúan y apuestan por ese proyecto de sus progenitores), la crisis del conocimiento técnico, crisis de gestión y crisis de organización de espacio. 

La investigación de Adams y Valdivia, completa un vacío a las interpretaciones del fenómeno del sector informal. No es la mirada clásica que se tenía como el enfoque economicista y el enfoque jurídico, más al contrario el tema de lo cultural en el mercado informal y su origen, fue un elemento para la constitución de pequeñas empresas y micro empresas. Asimismo nos da un panorama sobre las prácticas rurales en la constitución de unidades económicas y la configuración social a partir de experiencias, conocimientos y la relación que estas tienen con las reglas y dinámicas sociales en el espacio urbano. Los autores hacen referencia a que la formación de empresas, o los otros empresarios que pertenecen al sector informal se constituyeron a partir de sus experiencias culturales. Uno de los elementos sustanciales para el surgimiento de este fenómeno son los valores éticos campesinos, similar a la ética protestante en el surgimiento del capitalismo que Max Weber fundamentó, solo que  el desarrollo empresarial que analiza Weber o ese impulso para el surgimiento del capitalismo a partir de lo moral o ética calvinista se da en una “dinámica individual” en cambio en el caso peruano se da a partir de grupos más extendidos, de redes de cooperación, de parentesco y paisanaje, combinando lo moderno y lo tradicional.

Se puede encontrar que los patrones culturales de los migrantes confluyen en las prácticas en el espacio urbano,  no se despojan de ellas sino que actúan a partir de ellas recreando a su vez otros patrones culturales, de ahí que, el concepto “activos culturales”, como llaman los autores, son las nuevas formas de dinámica social en el espacio urbano, de modo que, lo que ocurre es que los migrantes o los grupos sociales urbanos no son autónomos sino producto de esta interrelación que satisface necesidades socioeconómicas. Entonces, las prácticas rurales se dan en todos los aspectos constitutivos de la sociedad, en este caso, la investigación nos da referencias, en el ámbito económico y social; por otro lado cabe resaltar, que los procesos de migración en su modo dinámico en el Perú, específicamente en Lima es abordado también por Adams y Golte (1987) donde muestran las formas sociales de integración urbana de parte de los migrantes, pero hace referencia a las estrategias campesinas de integración social en el contexto urbano, lo que podría servir para encontrar patrones comunes de acciones y estrategias en el Perú como en Bolivia y obtener explicaciones del por qué se mantienen las prácticas rurales en espacios urbanos como en la ciudad de El Alto.

La investigación es cualitativa, de modo que, desde mi punto de vista falta cuantificar en datos estadísticos para poder comprender las formaciones sociales y económicas en países como Perú y Bolivia de manera precisa. Un tema pendiente, en la investigación es la falta de orden en los datos que muestran, la lectura o los datos que presentan no son ordenados ni estructurados de manera que pueda explicar el fenómeno social, evidentemente, trabajan bajo un esquema conceptual que carece de orden de lo general y particular o viceversa. Pero como los autores mismos indican que la finalidad del trabajo es aportar con algunos elementos en la comprensión del fenómeno de la informalidad a partir de la perspectiva cultural como el estudio de casos que sirva en futuras investigaciones.

Bibliografía

Adams, N. y Valdivia, N. (1991). Los otros empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima. Instituto de Estudios Peruanos

Carter E. W. (1967). Comunidades aymaras y reforma agraria en Bolivia. Instituto Indigenista Interamericano, Trad. Sergio Sentis. 

De Soto, H. (1986). El otro sendero. Editorial el Barranco.

Golte, J. y Adams N. (1987). Los caballos de Troya de los invasores. Estrategias campesinas en la conquista de la gran Lima. Instituto de Estudios peruanos.

Weber, M. (2004). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza editorial.