Ivan Apaza-Calle
La clase política
en países como Bolivia y Perú, han logrado que el Estado, no posibilite el
capital en manos de los que en el pasado estaban en el servilismo; sin embargo,
por las mismas consecuencias no previstas de las relaciones sociales, (como el
fenómeno de la informalidad), en ambos países, ya a finales del siglo XX, han
surgido los otros empresarios, que fueron formando y acumulando capital para
constituir sus propias empresas. Uno de los estudios que describe esta realidad
es el de Norma Adams y Nestor Valdivia “Los
otros empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima”
publicado en 1991.
Es un estudio
sobre las migraciones a Lima a partir de la década de los 70 del siglo XX en el
Perú, que intenta responder, desde un punto de vista cultural, la dinámica
informal de pequeñas y micro empresas. Explica el surgimiento de nuevos
empresarios en la escena urbana (migrantes), el reacomodo en las relaciones de
poder económico y político a partir de los aspectos culturales: redes familiares,
paisanaje, ética y valores en la conformación de nuevas empresas de raigambre
étnica.
La investigación
ofrece un breve resumen de los enfoques sobre el tema de la informalidad. En el
primer enfoque Adams y Valdivia
indican que, el sector informal es producto de la relación capital trabajo. El
amplio crecimiento del desempleo, efecto del excedente de trabajadores en la
estructura productiva, originó el trabajo no asalariado, consecuentemente, un
sector informal en las calles, y que el Estado peruano fue incapaz de atender
dicho fenómeno social. El segundo
enfoque, indica que las normas jurídicas repelen a estos nuevos empresarios y
microempresarios con sus excesivos costos, de modo que, los productores optan
por vías ilícitas y al margen de la ley, ya que, las leyes no facilitan el
desenvolvimiento del mercado, en consecuencia, sugieren que exista reformas
institucionales y jurídicas. El tercer
enfoque, señala que la pequeña producción mercantil está subordinada al
¿capital?, de modo que, el surgimiento de la microempresa se debe a esta causa,
donde existe escasa división del trabajo y trabas para el proceso de acumulación
a gran escala.
Frente a esta
realidad las soluciones que se han planteado son: industrialización y
especialización flexible, libre intercambio de información, densas redes
económicas, sociales e institucionales, combinación de competencia y cooperación,
sentimiento de comunidad, sin embargo, los autores indican que el excedente de
fuerza de trabajo y la opción de crear sus propios puestos de trabajo no son
las únicas consecuencias.
La proliferación
de unidades económicas puede surgir de demandas de los bienes producidos y
comercializados por parte de la población. Adams y Valdivia, se insertan en el
análisis y descripción de forma específica
sobre las unidades económicas;
observan que cada unidad tiene sus propias características de funcionamiento y en estos casos, la
producción ha sido eficiente, además, hay valores de reciprocidad comunal de
acuerdo al funcionamiento del mercado y el desarrollo económico, que para
Hernando de Soto (1986) no permiten las especializaciones más eficientes, obstruyendo o trabando el
desarrollo del sector informal; frente a esta tesis, Adams y Valdivia
argumentan que, “la existencia de
vínculos familiares y de paisanos ha posibilitado el logro de una mayor eficiencia, sobre
todo en una primera etapa de formación
de empresas. A través de estas redes el migrante no sólo consigue información,
capital y conocimientos del mercado sino que obtiene importantes ahorros de
costos en el proceso productivo, facilitando a la vez un uso racional de los
escasos recursos que cuenta”, consiguientemente, el factor cultural de los
migrantes en el proceso productivo de las unidades económicas, también es una
causa para el mercado informal.
Los autores
clasifican dos culturas específicas existentes: la cultura andina y la criolla.
Definen que la cultura, son los conocimientos, habilidades necesarias de un
individuo. La cultura andina en
contexto urbano es definida como el conjunto de conocimientos y experiencias
trasladadas a contextos urbanos. Respecto a los migrantes los autores especifican
que un individuo de origen rural en el momento de migrar traslada también sus
formas culturales al contexto urbano, de
modo que, en el nuevo espacio actúa bajo su constitución, “los migrantes que llegan a las ciudades trasladan también sus formas
culturales aldeanas; por un lado, el manejo
de condiciones de producción
precapitalistas y sin conocimiento de una compleja división del trabajo;
y por el otro, el deseo de lograr una independencia laboral en el mediano
plazo”. Respecto a su constitución, el migrante posee una experiencia y
conocimientos adquiridos en su medio de origen, organizan sus procesos de
producción, disciplinados por el medio hostil, en el proceso de migración o
llamémosle asentamiento a un nuevo espacio. El futuro qamiri se relaciona a partir del parentesco de
nacimiento o matrimonio, a su vez, la identidad familiar y comunal seguirá
siendo el factor determinante, que estructura modelos de decisiones, la confianza
mutua y el destino común. La cultura
criolla, posee cualidades diferentes como la burocracia, consumismo,
empleados de oficina, talleres, fábricas y Estado, que interactúan bajo
criterios rígidos en el hogar y comportamientos oligárquicos donde funciona la
dinámica de favores y recomendaciones. Los vínculos sociales en la crisis
económica transformaron, según los autores, esta cualidad de la cultura criolla
en clientelismo y redes de clientela, por consiguiente, la cultura criolla y la
cultura andina ya no tienen capacidad para reproducirse con autonomía, porque
en el espacio urbano conviven y se interrelacionan la una con la otra.
Las Redes de reelaboración cultural, se da a partir del cambio de un espacio a otro diferente, en este caso de lo rural al urbano, los migrantes actúan bajo relaciones personales e institucionales, redes de cooperación que varían como el compadrazgo, bautismo, corte de pelo, matrimonio en el nuevo espacio, sin embargo, el parentesco es la base social de soporte en la sociedad urbana. Hay que recordar que la tesis de que “el individuo está ligado socialmente a la comunidad” de William Carter (1967) se comprueba en este estudio, ya que, un migrante aislado no puede entrar a la red ni favorecerse de cooperación, tiene menos posibilidad de aceptación (Adams & Valdivia, 1991, p. 42). Hay que tener en cuenta que esta tesis de Carter en algunos casos aún persiste, en una reunión comunitaria del consejo educativo de la ciudad de El Alto, pude escuchar un testimonio de un padre de familia en el trabajo comunitario de limpieza de los ambientes escolares, quien decía que, antes de la pandemia fue a presenciar la fiesta del carnaval en Huarina, localidad a orillas del Lago Titicaca del departamento de La Paz, y sus carnales y parientes no lo respetaban y que lo trataban con indiferencia, pero luego en este ultimo año 2023, fue el pasante, y todos los comunarios de pronto le empezaron a hablar y que le tenían respeto, hasta indica que le invitaban a compartir un par de cervezas.
La cultura en la constitución de empresas. Los autores trabajan bajo un esquema de premisas, primero analizan al migrante como tal, que posee una meta de progreso, actitud positiva de cambio, beneficios de modernidad, sentido de superación, lucha permanente contra las adversidades, obstinación por salir adelante, lo que constituye una subjetividad. Existe una subjetividad en el acto migratorio que es producto de sus ideales, lo que muestra una transformación en el migrante, que dejó sus hábitos, la seguridad, el pasado, lo conocido, la continuidad, optando por el cambio, la adversidad, el riesgo, el futuro, lo desconocido y el progreso. En la migración desarrollaron múltiples estrategias y en el mismo proceso los migrantes dejan algunas costumbres, reelaborando patrones culturales de su lugar de origen, prolongación, recreación de valores y costumbres. Estos son los activos culturales. El migrante a partir de su constitución misma posee, reproduce y reelabora reglas de comportamiento, como: la alta valoración al trabajo, manejo cuidadoso de recursos económicos, habilidades para planificar en condiciones adversas y el cumplimiento de deberes comunales. Los valores y la ética campesina como la honradez, la disciplina, la concepción rígida del deber, la disciplina en la producción, la ética del trabajo en forma acentuada que son relativos a la estructura social influyen en las acciones de los migrantes, en el proceso de la constitución de empresas y en el escenario urbano.
Los autores
explican y describen a partir de los 20 casos e historias de vida, la formación
de empresas a partir de parientes y paisanos, cada caso posee su propia
cualidad y está influenciado por el lugar de origen de los mismos, “la utilización
de la organización parental en la construcción de una empresa varía en cada uno
de los casos por las historias personales y familiares de quien toma la
iniciativa…” (Adams & Valdivia, 1991, p. 71). La formación de talleres es
efecto o consecuencia de los trabajos anteriores, esa iniciativa de formar una
empresa o micro empresa tiene raíces en los primeros trabajos realizados por
los migrantes, que poseían ideales de progreso, valores y ética. Hicieron que
ahorren de a poco cierta cantidad de dinero y compren poco a poco instrumentos de
producción, una vez listas, se independizaron para formar su propio taller,
para esto la organización parental o la combinación de lo parental, el paisanaje
y otras redes sirvió en la etapa inicial. El parentesco resulta ser la base de
cooperación en la construcción del núcleo de la empresa. Asimismo “las redes de
paisanaje” ayudan en el proceso de formación empresarial. Entonces Adams y
Valdivia encuentran empresas con bases en relaciones familiares y paisanaje
(vínculos parentales, red de parientes y paisanos, negocios complementarios de
un conglomerado familiar, unidad familiar produciendo productos), también la
influencia de las lealtades comunales (articulación de relaciones comunales y
religiosas, vínculos con el pueblo de origen), a partir de estos elementos
ingresan a las reglas de mercado, donde tienen obstáculos con la
especialización técnica industrial y administrativa. A partir de esta experiencia los activos
culturales, es decir los migrantes transforman los valores y costumbres en función
a sus metas de progreso, mandando a sus sobrinos e hijos a estudiar ramas
técnicas, administrativas e industriales y pasar la etapa inicial. Los autores
muestran ciertas dificultades en los nuevos empresarios como la continuidad
generacional (y que algunos hijos o
hijas no quieren continuar el proyecto de sus padres, como resultado algunas
empresas fracasan o algunos sí
continúan y apuestan por ese proyecto de sus progenitores), la crisis del
conocimiento técnico, crisis de gestión y crisis de organización de
espacio.
La investigación
de Adams y Valdivia, completa un vacío a las interpretaciones del fenómeno del
sector informal. No es la mirada clásica que se tenía como el enfoque
economicista y el enfoque jurídico, más al contrario el tema de lo cultural en
el mercado informal y su origen, fue un elemento para la constitución de
pequeñas empresas y micro empresas. Asimismo nos da un panorama sobre las
prácticas rurales en la constitución de unidades económicas y la configuración
social a partir de experiencias, conocimientos y la relación que estas tienen
con las reglas y dinámicas sociales en el espacio urbano. Los autores hacen
referencia a que la formación de empresas, o los otros empresarios que
pertenecen al sector informal se constituyeron a partir de sus experiencias
culturales. Uno de los elementos sustanciales para el surgimiento de este
fenómeno son los valores éticos campesinos, similar a la ética protestante en
el surgimiento del capitalismo que Max Weber fundamentó, solo que el desarrollo empresarial que analiza Weber o
ese impulso para el surgimiento del capitalismo a partir de lo moral o ética
calvinista se da en una “dinámica individual” en cambio en el caso peruano se
da a partir de grupos más extendidos, de redes de cooperación, de parentesco y
paisanaje, combinando lo moderno y lo tradicional.
Se puede encontrar
que los patrones culturales de los migrantes confluyen en las prácticas en el
espacio urbano, no se despojan de ellas
sino que actúan a partir de ellas recreando a su vez otros patrones culturales,
de ahí que, el concepto “activos culturales”, como llaman los autores, son las
nuevas formas de dinámica social en el espacio urbano, de modo que, lo que
ocurre es que los migrantes o los grupos sociales urbanos no son autónomos sino
producto de esta interrelación que satisface necesidades socioeconómicas.
Entonces, las prácticas rurales se dan en todos los aspectos constitutivos de
la sociedad, en este caso, la investigación nos da referencias, en el ámbito
económico y social; por otro lado cabe resaltar, que los procesos de migración
en su modo dinámico en el Perú, específicamente en Lima es abordado también por
Adams y Golte (1987) donde muestran las formas sociales de integración urbana
de parte de los migrantes, pero hace referencia a las estrategias campesinas de
integración social en el contexto urbano, lo que podría servir para encontrar
patrones comunes de acciones y estrategias en el Perú como en Bolivia y obtener
explicaciones del por qué se mantienen las prácticas rurales en espacios
urbanos como en la ciudad de El Alto.
La investigación es cualitativa, de modo que, desde mi punto de vista falta cuantificar en datos estadísticos para poder comprender las formaciones sociales y económicas en países como Perú y Bolivia de manera precisa. Un tema pendiente, en la investigación es la falta de orden en los datos que muestran, la lectura o los datos que presentan no son ordenados ni estructurados de manera que pueda explicar el fenómeno social, evidentemente, trabajan bajo un esquema conceptual que carece de orden de lo general y particular o viceversa. Pero como los autores mismos indican que la finalidad del trabajo es aportar con algunos elementos en la comprensión del fenómeno de la informalidad a partir de la perspectiva cultural como el estudio de casos que sirva en futuras investigaciones.
Bibliografía
Adams, N. y
Valdivia, N. (1991). Los otros
empresarios: Ética de migrantes y formación de empresas en Lima. Instituto
de Estudios Peruanos
Carter E. W. (1967). Comunidades aymaras y reforma agraria en Bolivia. Instituto Indigenista Interamericano, Trad. Sergio Sentis.
De Soto, H.
(1986). El otro sendero. Editorial el
Barranco.
Golte, J. y Adams
N. (1987). Los caballos de Troya de los
invasores. Estrategias campesinas en la conquista de la gran Lima.
Instituto de Estudios peruanos.
Weber, M. (2004). La ética protestante y el espíritu del capitalismo. Alianza
editorial.