Fotografía: laverdaddemonagas.com
Por: Iván Apaza-Calle
Introducción.
Los últimos acontecimientos en Bolivia, después
de las elecciones nacionales, han reflejado varios elementos que necesitan ser estudiados
desde la sociología y la ciencia política. Estos son: primero, el retorno de la
Bolivia señorial a la administración del nuevo Estado Plurinacional; y segundo,
la rearticulación de los movimientos sociales después de la erosión simbólica
que sufrió a causa de la división del MAS durante su último gobierno.
La importancia de estudiar el escenario socio
político del primer semestre del nuevo gobierno, recae en los efectos
económicos que ha causado en los sectores sociales, desde las políticas económicas
del gobierno y los que han derivado en las acciones colectivas.
Bolivia a pesar de tener un carácter
conflictivo que obedece a diversos factores desde su clase política, su
carácter abigarrado de su sociedad, su formación social, entre otros aspectos
que no estudiaremos aquí, aun no aprendió a reconocerse como sociedad. El
desconocimiento de las estructuras sociales, económicas y políticas por parte
de las clases políticas, muchas veces, ha llevado al país a conflictos
recurrentes que afectan a su desarrollo como nación [1].
Bajo esa explicación, es necesario que los que ofician en las ciencias sociales,
rastreen las causas y efectos de los últimos acontecimientos en Bolivia, ya
que, el conocimiento del origen, la formación, radiografía, características del
conflicto y los elementos de su composición, pueden ayudar a ese reconocimiento
que hace falta, consiguientemente, generar posibles soluciones.
Los fenómenos sociales no se explican por sí
mismos, es verdad que, se presentan ante uno, incluso, se es parte de ello,
pero por diversas razones son caóticas en un primer momento, hasta que dato
tras dato, hecho tras hecho, se construye un esquema de ideas que nos acerca a
la comprensión de la realidad.
El objetivo de este ensayo es explicar el
retorno de la Bolivia señorial [2]
y la rearticulación de los movimientos sociales, a partir del estudio de los
hechos políticos y sociales significativos. Para esta tarea, se describe los
antecedentes políticos para el ascenso de la derecha al gobierno y las
políticas económicas que se aplicaron en los primeros meses de gobierno,
asimismo, el eje de articulación, los tipos de acción colectiva de los
movimientos sociales y por último la “situación histórico política” de las
fuerzas sociales y políticas.
El retorno de
la Bolivia señorial
El grupo intelectual Comuna de concepción marxista publicó un libro colectivo bajo el
título “El retorno de la Bolivia plebeya” [3],
en el cual referían la trayectoria de los movimientos sociales, que después de
la derrota de los mineros y la victoria del Decreto Supremo 21060, que
reconfiguraba el orden neoliberal en Bolivia, retornaban con nuevas formas de
democratización. La carga política de estos movimientos sociales, incluso,
tenían un carácter histórico, como el discurso de Felipe Quispe Huanca, el
Mallku, ejecutivo de la CSUTCB, que hablaba de las “Dos Bolivias”[4]
y proponía la autodeterminación de las naciones autóctonas: “Aspiramos a ser oficialmente lo que somos:
la Gran nación Aymara, Quechua y Guaraní” [5].
La reemergencia de estas identidades colectivas,
para el año 2000, reflejaba la crisis del Estado y el agotamiento ideológico de
las elites políticas que habían heredado el poder de generación en generación,
ese mismo vaciamiento discursivo no respondía ya a las demandas históricas de
la sociedad [6].
Las movilizaciones desembocaron—luego de
consecuentes movilizaciones durante los gobiernos de Banzer, Quiroga, Sánchez
de Losada y Mesa —en la constitución de un nuevo modelo de Estado, cuya
esencia fue la plurinacionalidad de Bolivia que no fue reconocida desde su
nacimiento.
El ascenso del Movimiento Al Socialismo MAS al
poder cambió el carácter del Estado boliviano, así las empresas del Estado que
fueron privatizados con la famosa capitalización ahora eran el eje central de
la producción y por consiguiente de la economía nacional. Asimismo, el carácter
excluyente del modelo republicano hacia el “indígena”, se había modificado en
su inclusión de manera legal en la Constitución Política del Estado [7],
lo que derivaba en un Estado integral [8].
Estos dos ejes: la fortaleza de las empresas públicas como productor de la
riqueza nacional y la integralidad del Estado, que hacía participe a los
movimientos sociales como la COB y la CSUTCB fueron las bases de la estabilidad
económica y social. A estas transformaciones García Linera llamó las
“democratizaciones plebeyas” [9].
A lo largo de 14 años de gobierno bajo la
presidencia de Evo Morales, el MAS tuvo dominancia hegemónica en el campo
político, sin embargo, también ingresó en una crisis ideológica que no pudo
sostener y que la derecha supo aprovechar el momento, consiguientemente,
recolectar los errores del MAS y razones para construir un eje ideológico anti
masista, que se concretizó en una serie de conflictos y en la renuncia de
Morales el 2019.
Después de la victoria del MAS en las
elecciones de noviembre de 2020, su debacle se consolidaría el 2022 cuando en
la Asamblea Legislativa Plurinacional, la bancada azul se fracturaría en
asambleístas que apoyaban a Arce y a Morales. Las disputas internas de
liderazgo en el gobierno de Luis Arce, dividió al “partido político” en tres
grupos: el primero a la cabeza de Evo Morales, el segundo de Andronico
Rodríguez y el tercero bajo la dirección de Arce. Esto aparentemente no
afectaba a los movimientos sociales, sin embargo, fracturó a las organizaciones
sociales que luego quedó en su desarticulación. Esta situación, fue momento
crucial para la derecha boliviana para fortalecer su discurso contra los
principales líderes de izquierda y por supuesto contra los dirigentes de las
organizaciones sindicales erosionando el estatus simbólico que se había ganado
en las movilizaciones contra los gobiernos de la derecha señorial en las
jornadas de 2000-2004.
Así las nuevas elecciones estuvieron marcadas
bajo esta división del bloque popular en tres frentes, dos de ellos
participaron en la contienda electoral: Andronico Rodríguez por el Movimiento
Tercer Sistema (MTS) y Eduardo del Castillo por el Movimiento Al Socialismo
(MAS). Y la facción de Evo Morales no participó, por la misma pugna entre Arce
y el líder cocalero.
La rearticulación de la derecha en diferentes
frentes, desde radicales como “Unidad” con Samuel Doria Medina, “Alianza Libre”
con Jorge Quiroga, hasta el aparente “centro derecha” de APB Súmate con Manfred
Reyes Villa y el Partido Demócrata Cristiano PDC con Rodrigo Paz, tenían
fuerzas, por el mismo discurso contra el MAS y la crisis económica que se
avecinaba, este último se había ganado la simpatía del sector popular, por su
posturas ambiguas y que se consagró ganador en la segunda vuelta electoral el
2025.
Radiografía de
la rearticulación de los movimientos sociales en Bolivia 2026
El ingreso de Rodrigo Paz y Edman Lara a la
administración del Estado, después de 20 años de gobierno del Movimiento Al
Socialismo, generó una serie de consecuencias sociales y políticas en Bolivia. Estas
tienen origen en el mismo tipo articulación política de Paz y Lara durante las
elecciones: la posición ambigua de centro derecha claramente populista frente a
las posiciones radicales de carácter liberal de Samuel Doria Medina y Jorge
Tuto Quiroga en sus planes de gobierno y discurso.
Al ser un grupo político sin estructura
política y nada sólido en lo ideológico, se deducía su fraccionamiento, porque
la unidad y fortaleza de un bloque político, es la ideología y sus cuadros
políticos que son resultados de su estructura y formación.
Uno de los elementos que constató dicha
debilidad política era el reciclaje de viejos actores políticos, que con
anterioridad habían sido parte de gobiernos de inicios del nuevo milenio, como
Hugo Banzer Suarez, Jorge Quiroga, Gonzalo Sánchez de Lozada, incluso parte del
régimen de facto de J. Añez [10].
La carencia de estructura y de cuadros administrativos en el nuevo gobierno,
mostraba que Paz y Lara, no eran la nueva derecha populista sino la misma vieja
clase política de anteriores gestiones.
La debilidad al nacer y ocupar del gobierno se
presentó con más claridad en el mes de enero con la ruptura de relaciones
formales y políticas entre el presidente y el vicepresidente, que hasta la fecha
(24 de mayo) aún se mantiene, a pesar de las movilizaciones sociales.
Una de las políticas económicas, que anunció el
carácter liberal y antipopular del gobierno de Paz y Lara fue la abrogación del
Impuesto a las Grandes Fortunas IGF, con la finalidad de atraer inversiones
extranjeras en el país. Según el discurso oficial, esta norma espantaba a los
inversionistas.
El Decreto Supremo 5503 emitido en plena
navidad, fue otra muestra del regreso de la vieja derecha, que entre muchos
artículos sobre políticas económicas y sociales estaba levantar las
subvenciones a la gasolina, diésel y entregar los recursos naturales a
inversiones multinacionales sin el control medido ni reglamentado del Estado en
su explotación y producción. Este decreto fue abrogado por las presiones con
movilizaciones y bloqueo de caminos por la Central Obrera Bolivia y la CSUTCB,
porque atentaban contra la soberanía de los recursos naturales. A pesar de la
abrogación, se decretó otra norma que aún mantenía el alza de las subvenciones
de la gasolina, diésel y la harina.
La Ley 1720 de reconversión agraria, promulgada
el 10 de abril de 2026, excluyó a las comunidades originarias y autorizaba la
expansión del sector privado en territorios que históricamente fueron heredados
de generación en generación. En realidad, daba apertura a que un individuo
podía vender su parcela y romper con las antiguas estructuras de organización
de las comunidades autóctonas. Lo que generó una serie de protestas como la
marcha de indígenas y campesinos que recorrió largos kilómetros durante 27 días
hasta su abrogación. Este hecho fue otro antecedente para entender las
intenciones liberales del “gobierno fracturado” de Paz y Lara, que retrocedió por
las mismas presiones de la sociedad a la administración.
La escasez de los carburantes para el parque
automotor durante los últimos meses de gobierno de Luis Arce, era ya uno de los
problemas que más agudizaba la crisis económica a nivel nacional. La decisión
de alzar la subvención para el gobierno de Paz respondía a esa realidad y que
aparentemente era la solución, sin embargo, el problema se agravó cuando se
importó gasolina “basura”, que arruinó los motores de muchas movilidades,
generándose así descontento en la sociedad al no existir responsables ni el
resarcimiento de daños económicos a los afectados. Este hecho dentro del
gobierno provocó una crisis en la estatal YPFB, donde hubo varias renuncias de
altos funcionarios como el presidente de la institución y el ministro de
Hidrocarburos.
Frente a esta realidad, se generó una ola de
descontento social de los diferentes sectores sociales, que derivó en un eje
discursivo: las políticas antipopulares
del gobierno, a esto se sumó la demanda
de rebajar los sueldos de los diputados, senadores, ministros,
viceministros y presidente, que posicionó en la opinión pública el senador
suplente Nilton Condori, que derivaría en la convocatoria a un cabildo para el 11 de abril [11]
que se concretizó bajo la dirección de la CSUTCB, que entre las resoluciones
que emanaron fueron: la eliminación de las rentas a los ex presidentes, la
eliminación del proyecto de ley antibloqueos y el más importante fue la
reducción de salarios de los altos funcionarios y legisladores. Una de las
resoluciones claras que daba el Cabildo es el ultimátum de 15 días para que se
cumplan sus pedidos que de no ser escuchados se pediría la renuncia del
presidente.
Otro escenario de protestas fue el Cabildo del
1 de mayo convocado por el ejecutivo de la COB, Mario Argollo. En dicha
instancia deliberativa, se anuncia el paro general indefinido a partir del 2 de
mayo, asimismo, la demanda de incremento salarial a los trabajadores, el
recorte de salarios en un 20% a 50% en las altas autoridades, defensa de los
recursos naturales, y la abrogación de la Ley 1720 de reconversión agraria.
A partir del sábado 2 de mayo, inició la
movilización de la COB, y el miércoles 6 de mayo se sumó al bloqueo de
carreteras la Federación Departamental Única de Trabajadores Campesinos de La
Paz-Tupak Katari FDUTCLP-TK. Al inicio las movilizaciones de la COB no eran
masivas, asimismo, el bloqueo de carreteras solo se llevó a cabo en la
carretera a Copacabana, pero a medida que no eran escuchados, las protestas y
marchas iban agravándose en multitudinarias marchas.
El eje de
rearticulación de los movimientos sociales
Los movimientos sociales poseen una identidad
colectiva, como el tipo de trabajo al que se dedican. A partir de esta
identidad que está legalmente constituida bajo un estatuto orgánico, poseen una
directiva y cumplen una función sindical dentro de esa organización sea como
base o como dirigente, sin embargo, no es nuestro objetivo debatir las
definiciones de una “organización social” ni sus tipos sino solo identificar al
movimiento social en tanto colectividad que busca defender sus derechos que así
su sector demanda.
En Bolivia los movimientos sociales jugaron un
rol importante para las transformaciones sociales, políticas y económicas de
Bolivia, como la participación del movimiento minero y campesino durante el
gobierno nacionalista en la década del 50 del siglo XX. Un ejemplo reciente es el
rol político que ejercieron organizaciones como la CSUTCB, la COB, la CONMERB,
la CTEUB, FEJUVE… en las movilizaciones de los años 2000 a 2004, que construyeron
una agenda social que terminará en la Asamblea Constituyente y la constitución del
Estado Plurinacional.
En el nuevo escenario político, social y
económico, los movimientos sociales en Bolivia se rearticularon con nuevos
rostros en sus dirigencias, como es el caso de la COB y la CSUTCB, ya que, los
anteriores han sufrido un desgaste simbólico por su carácter prebendal a
políticos; la crisis en la dirigencia sindical es consecuencia de la misma
división del MAS, que, además, fracturó la subjetividad en las bases.
El resurgimiento de los movimientos sociales en
los últimos meses en Bolivia tiene raíces en los efectos económicos y sociales
de las políticas gubernamentales en cada sector social. Estos cambios en la
economía han afectado al sector popular, como el alza a las subvenciones a la
gasolina y harina, a esto se suma la importación de la gasolina basura.
Si esas medidas causales han afectado a la
sociedad en general, hay causas que tienen efecto en un sector determinado,
como en las comunidades agrarias, donde las políticas del gobierno han sido
efectuadas sin la respectiva consulta ni socialización al sector social
afectado como resulta con la Ley 1720 de reconversión agraria, que irrumpe con
el carácter comunitario, los usos y costumbres de la tierra y territorio de las
comunidades indígenas.
Los efectos de las políticas gubernamentales en
las organizaciones sociales han llegado a un núcleo común de unidad social como:
los cabildos que emitieron demandas en, pliegos petitorios y sugerencias
legítimas-legales al gobierno. Es en estas instancias en el que se plasmó el
eje ideológico para su rearticulación, por consiguiente, su movilización. Así de
ser un movimiento social, cuya demanda se reducía a un sector, pasó a generar
propuestas al poder para paliar con la crisis económica.
Tipos de
acción colectiva
Los tipos de acción colectiva son las formas de
lucha que emplean los movimientos sociales para conquistar sus demandas. En
Bolivia, los tipos de acción colectiva son resultado de la acumulación de la
experiencia social; por ejemplo, la demanda de educación y los derechos
territoriales de los caciques apoderados aymaras en el altiplano boliviano en
la primera mitad del siglo XX, pasó a ser una forma de lucha que exigía
derechos legítimos [12].
Esta forma de lucha se refleja hoy en los sindicatos como los pliegos
petitorios.
Los cabildos, las asambleas y los ampliados,
son formas de democratización social, en los cuales, los no escuchados vierten
su voz, delegando su protesta en las resoluciones emanadas para el conocimiento
del público. Estos espacios muestran la capacidad de movilización y la medición
de fuerzas socio políticas con el poder como se observó en los cabildos de
abril y mayo.
La
huelga de hambre como un tipo de acción colectiva, en el escenario actual, no
fue aplicada como estrategia de lucha, a pesar de su importancia simbólica en
la sociedad y en la opinión pública. Una de las experiencias históricas que
llama la atención es, la huelga de hambre de las amas de casa de los mineros
que inició Domitila Barrios de Chungara y que logró la renuncia del dictador
Hugo Banzer Suarez [13].
La experiencia más reciente de la huelga de hambre llevada a cabo por el
ejecutivo de la CSUTCB, Felipe Quispe Huanca, el “Mallku” en 2003 en la radio
San Gabriel, también derivó en la renuncia y huida de Gonzalo Sánchez de Lozada [14].
El
paro general movilizado, decidido en el Cabildo del 1 de mayo, se caracterizó
específicamente por la paralización de las fuentes laborales y las marchas de protesta que, derivó en
enfrentamientos con las fuerzas del orden público, asimismo, en ese escenario
se reflejó la indolencia de los sectores sociales conservadores que protestaban
contra la medida.
La primera marcha del movimiento indígena
denominada: “Marcha por el territorio y
la dignidad” en 1990, sentó en el debate nacional la lucha de los pueblos
indígenas de la amazonia y que tuvo repercusiones a nivel internacional. La
estrategia de lucha de la marcha de protesta ocupa no solo el espacio de
trayectoria sino influye en la opinión pública mientras dura, lo que implica el
llamado y demanda del sector ante el gobierno.
El bloqueo de carreteras como acción colectiva,
se remonta a la Masacre del Valle en la década del 70, donde los campesinos
articulados en la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de
Bolivia, optan por bloquear las carreteras [15].
Si bien la huelga de hambre fue una cualidad de lucha del sector minero, no era
apto para el sector campesino, por la misma ocupación territorial rural, pero
que el bloqueo facilita su estrategia de protesta y como “método de lucha del
campesinado”, es “singularmente eficaz” [16]
Se puede señalar que el bloqueo de caminos es
la extensión de los cercos de ayer del movimiento aymara, porque cerrar las
vías terrestres que comunican a una localidad con otra obstruye el traslado de
alimentos y cualquier movimiento de transporte, como fue el cerco contra los
españoles en 1781 a la cabeza de Tupak Katari y Bartolina Sisa.
Estas formas de lucha históricamente, han sido
escalonados, es decir, que no se declaró directamente a un tipo de acción, como el
bloqueo de caminos, sino por su misma característica, los movimientos sociales
inician su lucha por un pliego petitorio escrito y solicitudes de reuniones con
el gobierno, que en este caso, no han sido respondidas oportunamente, lo que
condujo a otra etapa y tipo de acción colectiva como el cabildo; como hemos
descrito más arriba, el cabildo convocado por la CSUCTB y la COB han dado
plazos para el cumplimiento de las decisiones al gobierno, pero este nuevamente
ha ido incumpliendo las demandas sociales de tal manera, pasaron a la última
medida como el bloqueo.
Estos tipos de acción colectiva no obedecen al
dictamen de los dirigentes sindicales como la narrativa del gobierno en los
medios de comunicación masivos sino en base a consensos y disensos en las
reuniones, asambleas, ampliados y cabildos que son espacios democráticos que
respaldan la legitimidad de la decisión colectiva o comunal. De hecho, hay una
forma comunal de movilización en el movimiento campesino que, facilita su lucha
durante un tiempo prolongado como los más de 50 días de bloqueo. El modo
comunal de movilización es producto de la esencia misma de la comunidad: la
organización andina, que deviene de una “forma especial de control
territorial…, estrategias elaboradas a través de los milenios de ocupación
humana en los andes” [17]
En efecto, las acciones colectivas son medidas
de presión de los movimientos sociales cuando el gobierno no atiende sus
demandas, lo que implica que, en cuanto más negación, los tipos de acción
colectiva van endureciéndose hasta la movilización total con bloqueos.
Espacios de
interacción colectiva
Los espacios de acción social de los
movimientos sociales obedecen a los tipos de interacción que explicamos, por
ejemplo, el cabildo convocado por la CSUTCB el 11 de abril, y la COB el 1 de
mayo, que aglutinaron en un determinado espacio a sectores sociales que
deliberaron temas de interés nacional, que recaían en un eje de articulación
común: las políticas antipopulares del
gobierno de derecha. Esta capacidad de deliberar en masa ocupa un espacio geográfico
en el cual el movimiento social debate, se concientiza y decide su porvenir. El
carácter que prima en este espacio de interacción descansa en dar la voz y
escuchar a cada representante de los sectores sociales. Su capacidad
democrática trasciende a la reunión comunitaria o de sindicato, porque pone en
agenda sus demandas en el campo mediático nacional. Sin embargo, el cabildo
como tipo de interacción de los movimientos sociales, tiene límites, en la
medida que es un momento de deliberación y toma de decisiones en un espacio
reducido para encaminar la siguiente etapa como el paro movilizado y los
bloqueos de caminos.
El cabildo de la COB pasó al paro indefinido
movilizado a partir del 2 de mayo, que es otra etapa de interacción colectiva,
lo que implica que, los espacios de acción colectiva se acercan al terreno de
la administración del poder. Los movimientos sociales ya no están en un lugar
reducido donde deliberaban y decidían, al contrario, concretizan las medidas
adoptadas como en las marchas de protesta.
A diferencia de los cabildos y la marcha de
protesta, la estrategia del bloqueo de caminos paraliza el movimiento económico
y social constituyéndose en una de las medidas más radicales de la historia de
los movimientos sociales. En los años 2000-2003 primó esta estrategia de lucha de
ocupación de espacios estratégicos viales para desgastar moralmente al gobierno [18].
En esas jornadas se empleó las formas de bloqueos como el “Plan pulga”, que consistía en una “acción colectiva de pequeños
grupos que interfieren los caminos de forma intermitente, difusa, ‘invisible’ y
rápida. Después de bloquear el lugar los bloqueadores desaparecen en los
cerros, comunidades y poblaciones pequeñas” [19].
El bloqueo de caminos así como las marchas de
protesta, en este nuevo escenario social, fue retomado por los movimientos
sociales. Los bloqueos por parte del movimiento campesino del altiplano y la
marcha por parte de los mineros, vecinos de la ciudad de El Alto y por el movimiento
indígena amazónico en demanda de la eliminación de la Ley 1720 de reconversión
agraria.
Estos espacios de interacción de los
movilizados son importantes, en la medida de que, van ocupando territorios que
antes no ocupaban, lo que se puede entender como una victoria. De 50 puntos de
bloqueos a nivel nacional, después de dos semanas trascendió a más de 100
puntos de bloqueos, lo que indica que se profundiza el conflicto. Esta escalada
refleja claramente el avance de los movimientos sociales que piden la renuncia
del presidente por la incapacidad de gobernar.
Los tipos de acción colectiva y sus espacios de
interacción demuestran así, que los movimientos sociales necesitan, por la
misma impotencia de no ser atendidos, recurrir a estos “extremos” que
lógicamente les afecta, pero también a la sociedad que no está movilizada.
El empate
hegemónico.
Hemos descrito en los dos primeros sub títulos
del ensayo los hechos políticos, económicos y sociales más importantes e
influyentes en Bolivia, que llegó a un punto que, Antonio Gramsci llamó “el Cesarismo”, concepto que, “expresa
una situación en la cual las fuerzas en lucha se equilibran de modo
catastrófico, o sea que se equilibran de modo que la continuación de la lucha
no puede concluir más que con la destrucción recíproca”[20],es
decir, ninguna de las fuerzas en lucha: gobierno Paz-Lara y movimientos
sociales, no poseen la hegemonía necesaria para imponerse; esta situación
también es conocido como “empate hegemónico”[21]
o “empate catastrófico”[22],
obviamente derivados de los escritos del pensador italiano. Este empate implica
el alargue de los conflictos sociales que pueden derivar en la agudización de
la crisis económica y la fractura de las estructuras sociales a causa del
racismo y contra racismo que se observa en las redes sociales.
El empate entre ambas fuerzas, se resumiría en
lo siguiente: existe una vieja elite política de derecha que ha retornado a la
administración del Estado después de 20 años de gobierno de la izquierda, este
retorno no es con los nuevos actores como describimos más arriba sino es la
rearticulación de viejos actores cuyas políticas transformadoras en la sociedad
y la economía no pueden ser aplicadas legítimamente, porque perdió el apoyo de
la masa votante que lo llevó al gobierno, ni legalmente, porque el modelo del
Estado Plurinacional restringe al gobierno de derecha aprobar políticas
económicas liberales.
De otro punto, la rearticulación de los
movimientos sociales es reciente y que no ha madurado y aun no se visibilizan
los liderazgos que puedan traducir sus demandas en proyectos nacionales que
puedan imponerse en fuerza hegemónica. Al señalar que los movimientos sociales
están en un proceso de maduración, nos referimos precisamente a esta etapa de
rearticulación, después de los paralelismos que ha sufrido cada organización
social efectuadas por el Movimiento Al Socialismo, perdiendo su capacidad de
convocatoria para una movilización frente a la emergencia del gobierno de
derecha.
Conclusión.
Después de haber estudiado someramente, el
retorno de la “Bolivia señorial” y la rearticulación de los movimientos
sociales en el primer semestre de 2026, podemos concluir en algunos puntos
importantes.
El ascenso de los partidos políticos de derecha
en Bolivia fue efecto de dos elementos, primero la fractura del MAS bajo tres
liderazgos claramente visibles: Andronico Rodríguez, Luis Arce y Evo Morales,
lo que derivaría en la fractura de las organizaciones sociales; y segundo, el
desgaste simbólico a partir de los casos de corrupción, y errores políticos que
degradaron el discurso e ideología del MAS llevando a una crisis ideológica.
El nuevo gobierno de Rodrigo Paz y Edman Lara,
ganaron las elecciones el 2025 bajo el escenario de la división del MAS,
adoptando un discurso centro derecha con tintes claramente populistas que luego
una vez en la administración del Estado, la aplicación de políticas liberales generó
un rechazo marcado en los sectores sociales de raigambre popular.
Las nuevas políticas económicas del gobierno de
Paz y Lara han generado una ola de protestas y descontentos sociales, lo que
ha devenido en el eje de articulación de los movimientos sociales.
Los movimientos sociales frente a las nuevas
políticas del gobierno han aplicado muchas estrategias de lucha que ha ido
acumulando en otros momentos de su historia para ser atendidos, llegando al
extremo de aplicar el bloqueo de caminos que duró más de 50 días.
Ninguna de las fuerzas en pugna con diferentes
horizontes sociales ha adquirido capacidad hegemónica para poder imponerse,
esta situación se debe al mismo carácter de rearticulación de los movimientos
sociales y el reciente regreso de la derecha al gobierno lo que indica un
estado de incertidumbre conocido como empate hegemónico.
Por último, queda evidente que la estabilidad
del país es producto de la inclusión de la diversidad de sectores sociales que
componen el tejido social de Bolivia, al no incluir ni consensuar el gobierno a
los sectores populares, es claro que al ser afectados en su economía se re
articularán para revertir las decisiones gubernamentales.
[1] Arguedas, Alcides. De cara a la realidad. De cómo y por qué se derrumban las naciones.
Bolivia, Juventud, 1989.
[2] Entendemos por “Bolivia señorial”, a la clase política conservadora de carácter
liberal, neoliberal, asimismo, a la clase social que apoya y simpatiza con sus
ideas políticas.
[3] García Linera, Alvaro, et
al. El retorno de la Bolivia plebeya.
Bolivia, Muela del Diablo/Comuna, 2000.
[4] Reinaga, Fausto. La revolución india. Bolivia, PIB, 1970.
[5] Mantilla Cuellar, Julio. El
discurso de las Dos Bolivias. Bolivia, Ed. Aguirre, 2008, p. 203.
[6] Cf. Gironda, Eusebio. El
fin del Estado K’ara. Bolivia, Latinpel, 2004.
[7] Uno de los críticos al carácter integracionista del Estado
Plurinacional llevadas a cabo por Evo Morales, fue Felipe Quispe Huanca, ex
ejecutivo de la CSUTCB, para quién la situación de los indios no había cambiado
con el proceso de cambio del MAS, las estructuras de dominación y la división
social del trabajo aún se mantenían vigentes. Cf. Quispe Huanca, Felipe. Descolonización o recolonización. Bolivia,
AWQA, año, 1, núm. 1, 2014.
[8] García Linera, Álvaro. La
potencia plebeya. Acción colectiva e identidades indígenas, obreras y populares
en Bolivia. Bolivia, IIICAB, 2010, p. 425
[9] Cf. García Linera, Alvaro et
al. Democratizaciones plebeyas. Bolivia,
Muela del Diablo/Comuna, 2002.
[10] El señor José Luis Lupo, Ministro de la Presidencia, quien fue
inicialmente candidato a la Vicepresidencia de Doria Medina, era ex Ministro de
Hacienda de Banzer, ex Ministro de Gobierno de Jorge Quiroga. Asimismo, Marco
Antonio Oviedo Ministro de Gobierno, y ex vice Ministro de Régimen Interior de
Jaime Paz Zamora. Además, José Gabriel Espinoza Ministro de Economía y
Finanzas, fue ex Director del Banco Central de Bolivia durante el régimen de
facto de Añez.
[11] El Cabildo en Bolivia es un mecanismo democrático legalmente
reconocido por la Constitución Política del Estado, donde los ciudadanos se
reúnen y debaten asuntos de su interés colectivo cuyo carácter es deliberativa
y no vinculante. Al ser reconocido legalmente, las autoridades que administran
el Estado necesitan escuchar y tomar en cuenta sus resoluciones.
[12]Cf. Choque Canqui Roberto. Historia
de una lucha desigual. Los contenidos
ideológicos y políticos de las rebeliones indígenas de la Pre y Post Revolución
Nacional. Bolivia, UNIH-PAKAXA, 2012.
[13] Cf. Barrios de Chungara, Domitila. Si me permiten hablar. Testimonio de
Domitila una mujer de las minas de Bolivia. México, Siglo XXI Ed. 1977.
[14] Cf. Quispe Huanca Felipe. La caída de Goni. Diario de la huelga de hambre. Bolivia,
Pachakuti, 2013.
[15] Rivera Cusicanqui, Silvia. Oprimidos pero no vencidos. Luchas del
campesinado aymara y qhechwa 1900-1980. Bolivia, Mirada Salvaje, 2010, p.
184
[16] Ibíd., p. 205
[17] Golte, Jürgen. La racionalidad de la organización andina. Perú, IEP, 1987, p. 25.
[18] Felipe Quispe Huanca como ejecutivo de la CSUTCB, llevó los
bloqueos a otras instancias como el Plan Pulga que se inspiró en el libro “La guerra de la pulga” del periodista
norteamericano, Robert Taber, que describe las estrategias de lucha de los
movimientos irregulares.
[19] Mamani Ramírez, Pablo. Wiphalas y fusiles. Poder comunal y el levantamiento aymara de
Achakachi-Omasuyos (2000-2001). Bolivia, Willka/Sol de Paz Pachakuti, 2012,
pp. 214, 215
[20] Gramsci, Antonio. Cuadernos de la cárcel. Tomo 5. México, Era, 1999, p. 65.
[21] Portantiero, Juan Carlos. Economía
y política en la crisis argentina: 1958-1973. En: Revista mexicana de sociología, Vol. 39. No. 2, Abril-Junio 1977.
[22] García Linera, Álvaro. Empate catastrófico y punto de bifurcación. En: CyE, año: 1,
Número: 1, Junio 2008.
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